ADMINISTRACIONES DE CAMBIO

El Convenio Postal Franco Español de 1859
Recientemente, en el transcurso de una exposición, un novvel coleccionista nos decía que disponía de diversa correspondencia cambiada entre España y Francia, allá por los años 60 del siglo XIX, y contemplaba con sorpresa, como unas piezas llevaban una marca de tasación impuesta en la Estafeta de Cambio de Barcelona y otras no la llevaban. ¿Cuál es el motivo? preguntaba. ¿Por qué hacían esta diferencia?

La verdad, le dije, la cosa está muy clara y la explicación la encontraras en el estudio de los anales del Correo.

Si, me respondió, y si no tengo ese libraco ¿dónde puedo conseguir la información?. Pues aquí mismo pon atención:

No será hasta la celebración del Convenio Postal celebrado entre España y Francia en 1859, cuando se establezcan, a ambos lados de la frontera, una serie de oficinas que van a servir para encauzar el tráfico postal entre ambas naciones.

Conocer las rutas y estafetas que las servían, las tarifas y normas por las que se debía regir el canje entre ambos países, nos va a permitir localizar piezas de elevada calidad a un precio razonable. Al menos hasta ahora.

El convenio establecía tarifas diferentes para cada situación. Tarifa para carta ordinaria, carta certificada y muestras de comercio, pero es la carta ordinaria la que va a proporcionarnos mayores satisfacciones a lahora de su estudio. Así se contempla la posibilidad de realizar envíos sin franquear, con franqueo insuficientemente y franqueados correctamente. Todo ello sin olvidarnos de la tarifa establecida para el franqueo fronterizo.

Por parte del Correo español y con el título de "Estafetas de Cambio Postal" se constituyen las oficinas de las siguientes poblaciones:

Por vía terrestre:

Madrid - Camprodon - Irun - Jaca - La Junquera - Puigcerda y Valcarlos

Por vía marítima:

Alicante - Barcelona - Bilbao - Cádiz - Santander - Torrevieja - Valencia y Vigo

El convenio recogía una rebaja sustancial en el franqueo de la correspondencia cambiada entre ambas naciones y decía que las mismas serín suficiente para hacer llegar una carta hasta destino, transportada por los medios ordinarios de cada país. Es decir, peatón, diligencia o ferrocarril, pero también contemplaba la posibilidad de que fueran utilizados, como hemos visto, los marítimos.

Para el aprovechamiento de las rutas marítimas, ambos países se reservaban el derecho de fletar buques propios o contratar mercantes privados que pudieran realizar el transporte postal entre los puertos de las respectivas naciones, incluyendo las Islas Baleares, las Canarias y las posesiones españolas o francesas de la costa africana.

Para su cumplimiento, se hacía obligatorio que todos los buques mercantes que navegaran entre los puertos españoles y franceses o viceversa, debían hacerse cargo de la valija que les fuera entregada en la administración postal del puerto de partida, sin cuyo requisito no obtendrían autorización para zarpar.

Como compensación a las molestias, se establecía que los gastos resultantes del transporte por mar, fueran abonados, a los capitanes o armadores, por cuenta de la administración del país de destino, por cuyo concepto se les entregaría la cantidad de 10 céntimos de franco o 12 maravedies por cada carta o paquete transportado y un franco o 32 Cuartos por cada kilo de muestras de comercio o impresos.

Así pues, el estudio postal de esta época nos aprota un valor añadido, como es el conocimiento de los puertos de entrada de la correspondencia marítima y las marcas de sobreponte aplicadas en la misma. Marcas que eran estampadas en el anverso de la correspondencia, par que su importe fuera abonado por el destinatario.

El franqueo de la correspondencia par las conducciones ordinarias entre ambos países se establecía de la siguiente manera:

Corresponencia ordinaria de España para Francia

Cartas franqueadas: 12 Cuartos por cada 4 Adarmes o fracción.
Cartas no franqueadas: 18 cuartos por cada 4 Adarmes o fracción

Correspondencia ordinaria de Francia para España

Cartas franqueadas: 40 Céntimos por cada 7,5 gramos o fracción
Cartas no franqueadas: 60 Céntimos por cada 7,5 gramos o fracción

Como excepción a las disposiciones anteriores, se establecía una reducción de 20 céntimos por cada carta de 7,5 gramos en Francia, o de 6 cuartos por cada carta de 4 adarmes en España, siempre que la distancia a cubrir entre la localidad de origen y destino, situadas a ambos lados de la frontera, no excediera de 30 Km.

Así pues las marcas de 3 Cuartos que vemos estampadas en este tipo de cartas corresponden al importe de franqueo que había que pagar al capit´n del barco en el puerto de llegada y que correos cobraba posteriormente al destinatario.

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Anverso carta Irun

Reverso carta Irun

 

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Cambio Barcelona

Cambio Barcelona

Si queremos saber los motivos por los que el remitente de la correspondencia que mostramos, cambio su curso, y procedió a elegir la vía terrestre o la vía marítima, no tenemos más que comprobar las fechas de salida y las de llegada.

Mientras que en las cartas circuladas por vía marítima comprobamos que el tiempo en llegar a destino ha sido de 7 días y se les ha aplicado un sobreponte de 3 cuartos por la tarifa marítima, la carta circulada por vía de superficie sólo ha tardado 5 días y, además no ha tenido que pagar sobreponte alguno.

La equivalencia entre Maravedies y Céntimos se establecía de la forma siguiente:

1 real = 8,5 cuartos = 34 maravedies

Si echas la cuenta de la vieja, verás como 12 maravedies se corresponden con 3 cuartos.

Juan Manuel Cerrato

 

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