EL ORGULLO, CUANDO HAGO DE CARTERO

 

 

Desde hace años al  llegar el verano nuestras calles se llenan de niños y niñas que vienen de muy diferentes países y comparten nuestra vida durante dos o tres meses. Son los niños y niñas que desde el Sahara, Chernovil, Bosnia etc… llegan a nuestras ciudades y pueblos en programas de acogida, que como el de Vacaciones en Paz, tratan de hacerles más llevadera la dura vida que les ha tocado vivir. Hogares de toda España acogen a estos pequeños y pequeñas en una gran muestra de solidaridad y cariño.

 

 

Como casi todas, mi historia, comenzó por una casualidad, un amigo que te cuenta la “movida” y te expone las necesidades de un grupo de niños y niñas que durante el verano vienen hasta España para poder ser acogidos durante unos meses y olvidarse de los avatares que pasan en sus respectivos pueblos. A mi me tocó que me hablaran del Sahara, causa con la que ya estaba sensibilizado, y más concretamente de los Campamentos de Refugiados que viven en la Hamada (El Infierno) del desierto argelino, cerca de Tindouf. Tras consultarlo en casa nos encontramos un buen día con Youseff en nuestro hogar.

 

ENTREGA DE CARTAS PARA ESPAÑA

Recibiendo Correo para llevarlo a España

 

Un “terremoto” de 6 años que no solo no sabía ni jota de castellano, sino que comenzaba a descubrir de todo en estas tierras tan lejanas de su casa. Es la primera vez que ven agua corriente, luz eléctrica todo el día, la nevera llena, o cosas tan sencillas como una escalera. No hablamos de escaleras mecánicas que son otra historia, sino de escaleras normales, la primera vez que han visto una ha sido en el Aeropuerto de Tindouf, su punto de partida, pues en los campamentos de refugiados, en el centro del desierto, las escaleras no sirven para nada, la Jaima está a ras de suelo. A Iselmu, otro niño que vino años después, le tuvimos que quitar de unas escaleras mecánicas de un centro comercial, tras tres horas de espera mientras el niño subía y bajaba de “la barraca”

 

CARTERO EN MOTO 1971 001

Sello del Sahara Español dedicado al

Correo Urgente (1971)

 

Al tener la suerte de vivir junto a la mar llevamos al niño, Youseff, para que la viera: ojos de asombro, cara pálida (a pesar de su color) y una amplia sonrisa para exclamar “gran piscina”.  Lo curioso es que tú mismo vuelves a redescubrir las cosas con su perspectiva y vuelves a sentirte un poco niño.

 

Te vas implicando un poco más, los niños vuelven otros veranos, tú viajas a los campamentos de vez en cuando, y en definitiva se convierten en parte de tu familia mientras que a la par vas descubriendo una cultura nueva. Es un intercambio de enseñanzas y experiencias.

 

SERIE CORREO EN EL SAHARA 1968

Serie de la ExColonia Española del Sahara (1968) sobre El Correo

 

Cuando  llegas a los Campamentos y tomas contacto con los saharauis descubres la distancia que nos separa, fundamentalmente por la valoración de necesidades, cuando no tienes cubiertas las mínimas para la supervivencia, ¿que te importan las demás? En una ocasión hablando con Halil (Jalil), el abuelo, y Mohamed, el padre, salió a coalición que yo era coleccionista de sellos, entre otras cosas. Las miradas de asombro fueron grandes, yo les intenté explicar la belleza de coleccionar y la posibilidad de aprender y descubrir nuevas cosas con esta afición, entonces Halil me sorprendió diciéndome que el era coleccionista de estrellas, pues con ellas aprendía algo nuevo todas las noches.

 

Los teléfonos móviles han facilitado mucho la intercomunicación, pero para ellos la mayor ilusión es escribir y recibir cartas. Al no tener un servicio Postal, a pesar de que ya ha habido algún intento de Correos y de la Asociación de Andalucía por apoyarles en la puesta en marcha de uno, las familias que acudimos a los Campamentos de Refugiados y los niños que vienen de Vacaciones, nos convertimos en Carteros un par de veces al año.

 

ENTREGA DE CARTA EN BUCRÁ

Haciendo la Foto tras la Entrega,

cual “Acuse de Recibo” de Certificado

 

Teniendo en cuenta que buena parte de su economía depende de las ayudas que desde las familias de acogida se envían al Sahara  no es de extrañar que nos esperen como agua de Mayo, valga el ejemplo. Antes de partir desde las Asociaciones nos encargan, a los que vamos, llevar “las cartas” de los que no pueden ir. Tras un viaje interminable de unas 10 horas de promedio, entre aeropuertos, aviones y camiones por el desierto, y un pequeño descanso el jefe de la familia te pone las pilas y comienzas la interminable marcha por Dairas (pueblos) y Wilayas (Provincias) buscando a los destinatarios de los mensajes. Si bien las distancias son pequeñas la dificultad es mayúscula, es desierto y casi no hay medio de transportes.

 

sello 1975

Sello 1975 dedicado a la

Exposición Mundial de Filatelia

 

 

Pero al final todo llega, a todos se encuentra y en el Sahara las sonrisas sinceras y cariñosas brillan por todas partes. Lo malo, o lo bueno según se mire, es tener que cumplir con el rito del té en todas las Jaimas. La primera parte de tu misión ha terminado y la segunda comienza uno o dos días antes de marcharte, cuando los destinatarios de tus entregas y otros, que saben donde vas, te traen sus encargos para sus familias españolas, o sus amigos exiliados. En muchas ocasiones las direcciones son incorrectas o incompletas, pero que le vamos ha hacer. Entonces cuando vuelves te toca hacer de mensajero saharaui y comienza otro rito, el de contar a los destinatarios como has visto a sus familias y sus niños. Si los destinatarios son de otra provincia y no has podido entregar el encargo a otro “cartero voluntario”, simplemente se la remites por correos, eso sí por teléfono les cuentas como has encontrado el pueblo saharaui.

 

Lo cierto es que es cansado pero muy gratificante y estoy deseando que llegue el verano y venga Youseff, Iselmu, Buyugma u otro niño o niña y traiga sus cartas para volver a hacer de cartero y sentir el orgullo de ser el mensajero de noticias llenas de cariño y esperanza.

 

Si quieres probar la sensación seguro que bien cerca tienes una Asociación que te ayudará y aconsejará a la hora de acoger un niño o una niña este verano, de todas formas “Shucrán” de antemano

 

Gaizka Sola