TASA POSTAL O MULTA POR LA FALTA DE FRANQUEO

La mayor parte de los coleccionistas suelen quejarse de lo exigentes que suelen ser los jurados calificadores en todo lo concerniente a las descripciones filatélicas de una colección, sobre todo, cuando estas conciernen al estudio de las tarifas postales de una época o periodo determinado de tiempo.

En contra de lo que ellos piensan, debo decir que el estudio de las tarifas postales son de una importancia capital para el desarrollo de un trabajo filatélico y esta es la forma que tienen los jurados de conocer si las piezas que se exhiben han sido debidamente estudiadas por sus propietarios.

En el caso que nos ocupa, parece que no ha sido así, ya que nuestro interlocutor nos presenta una colección en la que se exhiben diversas tarjetas postales de comienzos del siglo XX, a las que, como descripción filatélica, se indica que las mismas han sido tasadas de forma err&oactue;nea en la estafeta de cambio.

Pero vamos a ver, nos dice el propietario cuando le indicamos que sus apreciaciones no son correctas. ¿Cómo es posible entonces, que todas las piezas tengan franqueos y tasaciones diferentes para un mismo producto?. ¿Cómo es posible, además, que unas tarjetas hayan sido tasadas con 10 cts. y otras con 30 cts.?. La cosa no se puede entender sin pensar que se trata de un error cometido por un agente postal poco documentado.

Pues bien, para desvelar las claves de este galimatías, debemos realizar una pequeña incursión por la historia postal y saber que fue en el Congreso de Lisboa de 1885 cuando quedó aprobado el franqueo para el envío< de correspondencia conla tarifa de "impresos internacionales", indicando que todo objeto que no llevara esta indicación, escrita en el anverso, sería tratada como correspondencia ordinaria y por lo tanto sería susceptible de tasa.

Para aprovecharse de esta tarifa, los usuarios no podían escribir más allá de cinco palabras de texto y esto sería aceptado únicamente durante las fiestas de Navidad.

Las tarifas internacionales del momento eran las siguientes:

Carta ordinaria, peso no superior a 20 gramos, 25 cts.

Tarjeta Postal sencilla, 10 cts.

Impresos, para un peso de 50 gramos o fracción, 5 cts.

Conocida la normativa, pasamos a estudiar la tarifa de esta correspondencia.

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Tarjeta Postal internacional fechada en 1904. Aunque se trata de una tarjeta, el remitente ha tenido la precaución de tachar esta indicación y añadir la de IMPRESOS, demostrando que tenía conocimientos postales y quería aprovecharse de la reducción de tarifa para este producto. Franqueo correcto 5 cts.

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Tarjeta Postal internacional fechada en 1904. Como vemos, se trata del remitente anterior que franquea el envío con 5 cts., pero en esta ocasión comete un soberano error. A los impresos no se les permite llevar el franqueo al dorso. Este es el motivo por el que lleva la indicación de tasa, aunque no se indica la cantidad.

El envío tuvo que ser considerado como carta y la tasa tuvo que ser de 40 cts.; es decir, el doble de la falta de franqueo.

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Tarjeta Postal internacional fechada en 1905. El remitente la ha franqueado con la tarifa de impresos, 5 cts. y no ha incluido texto alguno a la misma. Sin embargo no ha tenido la precaución de tachar la indicación CARTE POSTALE y añadir la palabra IMPRESOS. La diferencia de franqueo es de 5 cts., por lo que la tasa aplicada correctamente es la de 10 cts.

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Tarjeta Postal internacional fechada en la navidad de 1905. El remitente ha franqueado el envío con la tarifa de tarjeta postal, pero el texto de la misma supera la cantidad de palabras permitidas. En envío debería haberse franqueado con la tarifa de carta. Falta el franqueo 15 cts. Tasa correcta aplicada 30 cts.

No será hasta el Congreso de Roma de 1906, cuando se modifique la normativa para el envío de impresos internacionales, fecha en la que se acepta la inclusión del texto de cortesía, no superior a 5 palabras, durante todo el año, pero esto es otra historia.

¿Tienen o no razones los jurados cuando piden que los coleccionistas demuestren sus conocimientos en materia de tarifas postales?

Juan Manuel Cerrato

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